martes, 23 de noviembre de 2010

¡Maldita desgracia la mía!

Me siento rara
Tal vez melancólica, tal vez enojada, tal vez decepcionada, tal vez sin ganas de ser.

Como dice M.s.W, Es terrible ser malo en lo único que realmente te interesa. Soy terrible escribiendo.
Debo dejar de llamarme a mi misma escritora. Soy tonta, despistada, estúpida, ¡No se nada!
Me preguntas por Charles y te digo té, me preguntas por Shakespeare y te digo Romeo
¡Soy basura!

Créeme, es terrible ser mala, de lo peor, en lo que más te interesa, en lo que quisieras ser buena
y en lo que, según tu misma, nadie es malo

Hipócrita, además.


Y le dije yo al niño que no, que nadie era malo, siquiera bueno, y aquí estoy, corazón sangrante, herida abierta, tirada por el suelo sollozando

¡Oh, cuan grande es mi desgracia!
Ya quisiera dejar de ser, al menos por hoy, hasta que se me pase.
Ya quisiera ser especialmente buena el algo.
Ya quisiera al menos ser mejor en algo de lo que ahora soy.
¡Ho, como quisiera poder dar vida a todo un universo y ser diosa, y que los demás sean felices con mi locura!
Y que esos, los pochongos, sepan que los amo, y que me lancen huesos mientras yo me arrastro desnuda entre los hierros fríos de las butacas.
Como quisiera poder agradar
¡Como quisiera ser inmortal! Y poder hacer arte, para no morir en el intento sin intentarlo
Y que mami me dejara irme, es más, que ella misma me mande bien lejos de aquí para vivir debajo de un puente de Parí' antes de que se congestionen de artistas las alcantarillas y podamos ser felices los infelices
Y que se me deje llorar, que se me deje llorar bajo mi puente
Y que sea mío ese puente.

Y que por fin llegue el fin.

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